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La Necesidad de Música Bíblica en la Iglesia Cristiana de Cuba

Por varios años asistí a una iglesia bautista de mi comunidad, donde serví como líder de adoración. Durante ese tiempo escuché una y otra vez, por parte de varios hermanos, una queja referente a los cultos de adoración. Estaba protagonizada la queja por dos grupos, básicamente, aquellos que decían que los cultos necesitaban ser diferentes y dinámicos en cada semana y los que, por otro lado, enmarcaban la verdadera adoración al estilo tradicional.

No puedo negar que muchas veces me vi tentado y hasta más, llegue a pensar que obligatoriamente necesitaba darle un toque fresco a cada culto para hacerlo más apetecible a la congregación o establecer un balance entre los gustos de uno y otro grupo, pero, ¿era ese el verdadero problema?, ¿solucionaría este cambio y haría más feliz a la iglesia?, a pesar de esto solo seguía viendo pobreza en la experiencia de la adoración.

Hoy sirvo como pastor y reflexiono sobre ese tema teniendo en mente dos interrogantes, ¿realmente dónde está la génesis que provoca esta circunstancia?, ¿por qué la mayoría de las iglesias en Cuba viven sumidas en una adoración tan superficial, o será que es así como debe ser?

Las respuestas a estas interrogantes pudieran ser muchas, pero a partir de ahora ofrezco mis respuestas por lo que he podido experimentar.

Puedo decir que muchas iglesias de mi localidad tristemente están atravesando por una crisis en sus formas de adoración; me atrevería a decir que lo mismo está ocurriendo en muchísimas iglesias del país. Afirmación que hago, porque como explico al principio, lo he sentido en carne propia y lo he constatado cuando he estado de visita en otras comunidades.

Haciendo un análisis del problema he reflexionado que existen varios motivos por los cuales esto está ocurriendo:

Hay un marcado énfasis, por no decir demasiado, en los sentimientos y emociones del hombre y si bien es cierto que no podemos obviar estos aspectos en el ser humano tampoco debemos ponerlos más allá del lugar que les corresponde, pues con ello corremos el riesgo de que la adoración se vuelva antropocéntrica y no teocéntrica, obviando así la clara enseñanza de las Escrituras cuando se nos dice: Alaben el nombre del Señor, porque solo su nombre es enaltecido Sal. 148.13. La música es usada, en marcadas ocasiones como un medio de psicoterapia para las personas, desplazando el papel transformador y sustentador de la Palabra inspirada de Dios que es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra 2Tim. 3.16-17.

Existe, además, un descuido en velar por el mensaje musical por parte de los responsables de ello, incluyendo, a veces, a los pastores y líderes de alabanza que, en la mayoría de los casos, no ven en la adoración un medio de enseñanza para el pueblo de Dios, cuando claramente el apóstol Pablo nos llama a que la Palabra sea el centro de nuestra adoración, cantando con gracia en nuestros corazones al Señor con salmos, himnos y cánticos espirituales Col 3.16. En otros casos es tanta la importancia que se la da a la música en sí, dígase los ritmos, instrumentación, etcétera, que debiendo ser sierva de la Palabra la música se vuelve dueña y señora.

Debo aclarar que aunque he enmarcado este asunto alrededor de la adoración colectiva de la iglesia es importante decir, asimismo, que ello se aplica a la vida individual de cada creyente. La falta de teología bíblica en los que componen canciones “llamadas cristianas” y en los que las escuchan, es un problema digno de tener en cuenta.

Reconozco que la raíz de todo esto va más allá de la música y su mensaje y estoy convencido de que el mayor problema es un alejamiento de las verdades de las Escrituras y de no entender correctamente el evangelio, pero no es menos cierto que la música necesita ser reformada en nuestras iglesias. Necesitamos música que nos lleve a adorar a Dios por lo que Él es y eso lo encontramos en las Escrituras; el carácter de Dios, sus atributos, están ahí para que le adoremos; pensemos por un momento en las palabras de David cuando exclamó: Dad gracias al Señor, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia 1Cro.16.34. Necesitamos música que nos lleve a adorar a Dios por lo que Él ha hecho y eso lo encontramos en el evangelio de Jesucristo; todas las grandes obras de Dios pueden ser resumidas en una sola: la obra redentora de la Cruz; meditemos en que al final de los tiempos cantaremos a Cristo diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación…Ap. 5.9. Desde ahora y hasta la eternidad toda nuestra vida es para dar gloria a aquel que nos salvó.

Cuando el pueblo de Dios es movido a adorarle a través de la música por quien es Él y por lo que ha hecho, no necesita otros aditamentos. Tanto los ritmos y estilos musicales, como las formas de adoración, serán secundarios y Dios será glorificado a través de música que enseñe a su pueblo. La iglesia en Cuba necesita música nacida en la verdad de las Escrituras.

Andy Lázaro Quesada Díaz, Músico y Pastor de la Iglesia Bautista de Mango Jobo en la propia localidad de San Cristóbal. Graduado del Seminario Teológico Bautista de Cuba Occidental Dr.Rafael A. Ocaña, con Título de Bachiller en Teología. Posee además un Diplomado en Líderazgo de la Adoración otorgado por el Departamento Musical de la Convención Bautista de Cuba Occidental.

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Él Rey De Gloria
djmix | August 25, 2014
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